VALORANT: una CPU usada y baneada deja fuera a un jugador
Comprar un procesador de segunda mano debería ser la forma barata y sensata de mejorar un PC gaming. Para un jugador alemán de VALORANT, al parecer, acabó con él sin poder entrar en el juego.
Según Kotaku, que recogió la historia del jugador en Reddit, Vanguard, el sistema antitrampas de Riot Games, marcó un AMD Ryzen 7 5800X3D de segunda mano. El jugador asegura que la marca venía del anterior propietario del chip, que supuestamente hacía trampas en VALORANT. El nuevo dueño no tuvo nada que ver, pero es él quien no puede jugar. En la información disponible, Riot no ha confirmado de forma independiente lo que cuenta, así que de momento es la versión de un solo jugador.
De chollo de segunda mano a lista negra
El jugador compró la CPU a finales de septiembre en Kleinanzeigen, una popular web alemana de anuncios clasificados donde los particulares venden artículos usados. Antes del cambio, VALORANT funcionaba sin problemas en su equipo. En cuanto montó el Ryzen 7 5800X3D, el juego lo echó al momento.
Así que contactó con el soporte de Riot. Según él, le dijeron que el ID o el número de serie del procesador se había incluido en la lista negra de Vanguard el 12 de agosto, porque el anterior propietario había usado trampas. Ese detalle es importante, pero también tiene sus límites. El relato del jugador no muestra quién tuvo realmente el chip antes que él, ni revela qué descubrió la investigación de Riot.
Y la cosa empeora. El jugador cuenta que Riot también le dijo que cambiar la tarjeta gráfica no lo arreglaría, porque otros componentes del sistema también estaban afectados. Su conclusión fue que cambiar el PC entero podría ser la única forma de volver al juego. Aunque esa es su propia interpretación. La información no confirma que Riot le dijera que se comprara un equipo nuevo.
Un problema que el comprador no puede prever
La secuencia de los hechos es sencilla. Las consecuencias, no. Ahora mismo, quien busca un componente usado no tiene una forma fácil de comprobar si esa pieza arrastra una marca del antitrampas. PCWorld ha calificado los casos como este de poco habituales, aunque ha señalado que las sanciones basadas en el hardware pueden dar problemas cuando una pieza marcada cambia de manos.
Aquí hay un conflicto real para las editoras y para la escena competitiva. Los identificadores de hardware permiten a los sistemas antitrampas plantar cara a los tramposos que simplemente se crean una cuenta nueva tras ser baneados. Es útil, y en un juego en el que la integridad lo es todo, desde las colas clasificatorias hasta eventos como VALORANT Champions Shanghai, se entiende que Riot quiera esa herramienta. Pero vincular un baneo a una pieza física significa que puede acompañar a esa pieza hasta alguien que nunca se ha saltado ninguna norma.
Por eso son tan importantes unas vías de apelación claras y explicaciones sinceras sobre cómo funcionan los baneos de hardware. Las decisiones de Riot sobre baneos ya han generado debate, incluido el que gira en torno a la aplicación de sanciones en VALORANT y las dudas sobre los criterios de suspensión de la compañía. Aquellos casos tenían circunstancias distintas. Aun así, apuntan a la misma necesidad: jugadores y equipos tienen que poder confiar en que las sanciones se aplican de forma coherente y en que cualquiera que se vea afectado puede pedir una revisión.
Para quienes compran de segunda mano, el post de Reddit no es muy tranquilizador. No hay una forma confirmada de revisar una pieza antes de comprarla, ni una solución garantizada si resulta que está marcada.
Nuestra opinión
Por ahora se trata de un único caso contado por el propio jugador, y así hay que tratarlo hasta que Riot diga algo más. Pero toca algo que hacen muchos de nuestros lectores: montar y mejorar PC con poco presupuesto, a menudo con piezas usadas. Si un baneo puede quedarse pegado a una CPU, el mercado de segunda mano asume sin hacer ruido un riesgo en el que la mayoría de compradores nunca ha pensado.
Los antitrampas son cada vez más agresivos en los shooters competitivos, y la lucha contra los tramposos va mucho más allá de VALORANT, como demostró la reciente detención por hacks de GTA Online. Ir a por el hardware tiene sentido sobre el papel. Este caso sugiere que también hace falta una válvula de escape para los segundos propietarios inocentes.
Habrá que estar atentos a si Riot se pronuncia públicamente, a si el jugador recupera el acceso tras apelar y a si empiezan a aparecer casos parecidos. Hasta entonces, quien compre una CPU usada para jugar a VALORANT haría bien en guardar el tique a mano.
