La BFBS Esports Pro League se cierra en el Museo de la RAF
La BFBS Esports Pro League ya tiene campeón de Rocket League en 2026, y la coronación no se celebró en un recinto ferial ni en un plató. Fue en el Royal Air Force Museum de Hendon, en el norte de Londres. La elección del escenario no es casual y dice mucho de lo que pretende esta liga.
BFBS nació como emisora de radio durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy es una organización benéfica que apoya de muchas maneras a la comunidad de las fuerzas armadas británicas, y los videojuegos tienen cada vez más peso en esa labor. Las finales del fin de semana arrancaron con una mesa redonda con voces de todos los ejércitos. Después llegó una producción a cargo de Jon Winkle y el equipo de EPIC.LAN, que terminó con la resolución del título de Rocket League.
Una cadena que quiere ser la casa de los videojuegos
Antes del evento, Esports Insider habló con tres de las personas que están detrás de la liga: el consejero delegado de BFBS, Ben Chapman; Adam Waters, director de Cultura de IA y videojuegos de BFBS; y Robert Wylie, responsable de BFBS Esports.
Chapman presenta los esports como una prolongación de lo que BFBS ya hace. Es decir, radio en las operaciones, películas en los buques de la Royal Navy y ahora videojuegos. Su objetivo declarado es llevar consolas, juegos, suscripciones y competiciones al mayor número de sitios posible, desde submarinos hasta bases en el Reino Unido.
Waters subraya algo que a menudo se escapa a quien lo ve desde fuera. La cultura gamer en el ejército se parece mucho a la de la vida civil, con militares que juegan juntos al acabar la jornada o charlan con sus amigos por chat de voz. La gran diferencia es que las Fuerzas Armadas británicas reconocen los esports como deporte oficial y respaldado, y cada rama tiene su propia asociación. Eso la sitúa en línea con otros pasos para dar estatus formal a los videojuegos competitivos, como que los esports mantengan su condición de deporte con medallas en los Juegos Asiáticos.
En el servidor no hay rangos
La Pro League está abierta a un colectivo amplio. Incluye a militares en activo, veteranos, reservistas, funcionarios civiles del MOD (Ministerio de Defensa), cadetes, familias y personas que han perdido a un ser querido. Según Wylie, los jugadores suelen dividirse en dos grupos. Unos son ultracompetitivos y aspiran al máximo nivel. Otros son jugadores habituales a los que les gusta algo de competición, pero que sobre todo quieren conectar con sus compañeros jugando a Rocket League, F1 o League of Legends.
La liga toma prestado el lema de otro deporte militar: "En el servidor no hay rangos". Wylie cuenta que gracias a la liga se han conocido personas de distintas edades, ejércitos y orígenes que nunca habrían coincidido de otro modo. Añade que el servidor de Discord se ha convertido en su punto de encuentro habitual.
Chapman menciona un detalle que llama la atención. Militares desplegados juegan con sus hijos, que están en casa, mientras hablan por chat de voz. Antes eso era una llamada de teléfono. Ahora, explica, hablan más rato y de forma más significativa porque están haciendo algo que les gusta a los dos.
Pensada para los despliegues
Los horarios militares son imprevisibles, así que la liga está diseñada teniendo eso en cuenta. Los partidos se juegan sobre todo por la tarde-noche y se evitan los fines de semana, porque es cuando la gente suele volver a casa con la familia. Las normas sobre suplentes son flexibles y se puede aplazar una serie entera si alguien tiene que marcharse por instrucción, despliegue o una nueva misión.
Los resultados van más allá de los trofeos. Wylie cuenta que entre la temporada 1 y la temporada 2 varios jugadores se han unido a equipos civiles que aspiran a los Rocket League World Championships. Otros han dado el salto a la narración o la producción. Chapman asegura que la participación se ha duplicado en un año. También destaca a personas que comentan en Discord que la comunidad les ha hecho sentirse menos aisladas.
Tanto Chapman como Waters hablan además de Ucrania. Señalan que los operadores de drones, que a menudo usan mandos al estilo de los de videojuegos, han sido clave en su defensa, y sostienen que eso demuestra por qué las fuerzas armadas deberían valorar a los jugadores.
Nuestra opinión
Para los lectores que siguen sobre todo los circuitos profesionales, esta liga es un buen recordatorio de que gran parte del crecimiento de los esports se da en instituciones y no en ligas franquiciadas. Encaja junto a proyectos como el nuevo estadio de esports universitario de Idaho State, donde el objetivo es tanto la comunidad y el desarrollo de habilidades como el dinero en premios.
El modelo de calendario flexible es lo más interesante. Cualquier organizador que trabaje con jugadores de vidas imprevisibles podría aprender de él. Habrá que ver si más jugadores de BFBS dan el salto a equipos civiles de Rocket League, porque eso indicaría que la liga funciona como una auténtica cantera de talento. El argumento de Ucrania probablemente marcará cómo habla el ejército de los videojuegos, y puede que sea el que acabe convenciendo a los escépticos que quedan.
