Star Wars: Galactic Racer mezcla roguelite y multijugador

Star Wars: Galactic Racer mezcla roguelite y multijugador

Los juegos de Star Wars tienen un problema de imagen. No es exactamente un problema de calidad, sino de hartazgo.

Para muchos jugadores, la galaxia muy, muy lejana se ha convertido en ruido de fondo. Hay tantos productos licenciados que es fácil dejarlos pasar todos sin prestarles atención. Con ese ánimo, más o menos, se acercó a Star Wars: Galactic Racer el columnista de Massively OP. Reconoció que, MMORPG aparte, los últimos juegos de Star Wars que de verdad le encantaron fueron Rogue Squadron y Episode I: Racer, y que el agotamiento de la franquicia le había mantenido alejado de casi todo lo que vino después.

Entonces le llegó una copia para análisis del estudio Fuse Games y la editora Secret Mode. El veredicto le pilló por sorpresa.

El ADN de Burnout con pintura de Star Wars

Aquí el contexto importa. Fuse Games está formado por antiguos desarrolladores de Criterion y EA. Criterion es el estudio responsable de la saga Burnout y, según la toma de contacto, esa herencia se nota desde la primera carrera.

La sensación de velocidad golpea de inmediato. Los controles se describen como precisísimos. El diseño de sonido tiene el acabado que cabe esperar de Star Wars, y los planetas que recorres a toda pastilla lucen espectaculares. Es un juego de carreras hecho por gente a la que, claramente, le encanta ir rápido. Con ese currículum, que el núcleo de conducción fuera sólido no era ninguna sorpresa.

La sorpresa fue la capa roguelite.

Cómo funciona el azar

Sobre el papel, "juego de carreras, pero roguelike, con habilidades y multijugador" suena a idea sacada de una batidora de géneros. En la práctica, parece que encaja mucho mejor de lo que debería.

Cada partida se llama gira. El planeta en el que corres determina los peligros del entorno, mientras que los propios circuitos cambian un poco de una partida a otra. Las mejoras y habilidades aparecen al azar. Puedes contrarrestar esa suerte comprando piezas concretas directamente o mejorando las estadísticas de tu vehículo. Los patrocinadores te encargan objetivos secundarios a cambio de recompensas extra. Y algunos eventos juegan directamente en tu contra: una tienda que vende piezas potentes pero defectuosas, por ejemplo, o un momento de la historia que te cuelga una penalización.

Las opciones de configuración no son enormes, pero dan para que cada gira tenga una identidad propia. Volcarlo todo en el ramjet - el turbo tipo nitro del juego - parece la vía obvia y eficiente. Sin embargo, el autor del análisis se hizo con un deslizador terrestre muy distinto, centrado en la resistencia, en estampar a los rivales contra los muros y en tirar del postquemador estándar. Y lo más importante: la configuración nunca relega la conducción a un segundo plano.

El fracaso también alimenta la progresión. Además de moneda, desbloqueas nuevos tipos de vehículo (deslizador terrestre, moto deslizadora o deslizador rasante), mejoras sus estadísticas base y desbloqueas y subes de rango las habilidades. Al parecer, los tres tipos de vehículo se manejan de forma muy diferente, lo que añade profundidad sin enterrarte en menús.

Hay incluso una historia. No es precisamente Guerra y paz, pero juega con un escenario posterior al Imperio lleno de vagabundos y gente de mala catadura, ofrece un villano al que dan ganas de partirle la cara y algo parecido a un arco de redención para una estrella invitada. El autor entró encogiéndose de hombros y salió enganchado.

La parte multijugador

Para lo que nos ocupa, los modos online son lo más destacado, y se describieron como una pasada, con matices.

Durante el periodo de análisis, el acceso a los servidores se limitaba a fechas y horas concretas. El emparejamiento fue algo irregular al principio antes de estabilizarse, y la base de jugadores era, como era de esperar, escasa para una versión de prensa. Pero cuando todo encajaba, era fantástico.

El modo estrella es la gira galáctica. Unirse tarde seguía dando suficientes créditos para comprar mejoras y mantenerse más o menos competitivo, aunque en algunas series de carreras un solo error suponía quedarse atrás. Puedes examinar las configuraciones de otros jugadores y, entre carrera y carrera, apostar por ti mismo o por tus rivales para ganar créditos extra con los que comprar más mejoras. No está perfectamente equilibrado, pero se nota el esfuerzo por evitar que los recién llegados acaben arrollados al instante.

La recomendación del autor: tratar el multijugador como una actividad de "endgame". Lo que desbloqueas en el modo para un jugador se conserva, así que tiene sentido completar primero la historia.

Las pegas son sinceras. Las colisiones a menudo parecen demasiado sensibles, aparecieron un par de fallos aleatorios en el online y el autor admite alegremente que se le da mal el juego. Aun así, la conclusión fue que Galactic Racer desafió por completo sus expectativas.

Nuestra opinión

Todo esto apunta a que lo más interesante de Galactic Racer no es la licencia, sino la estructura. Los sistemas roguelite se han convertido en el recurso habitual para hacer que un juego sea rejugable, y aquí parecen soldados a un juego de carreras sin desvirtuarlo.

Para los aficionados al multijugador, la gira galáctica es lo que hay que vigilar. Los créditos al unirse tarde, la posibilidad de examinar configuraciones y las apuestas apuntan a un diseño que se preocupa por mantener las carreras igualadas. La verdadera prueba será ver si eso aguanta con una base de jugadores completa, y no con un puñado de cuentas de prensa en servidores limitados. También habrá que estar atentos a si se pulen la sensibilidad de las colisiones y los fallos online, y a si el emparejamiento se mantiene estable a gran escala. Un equipo de antiguos miembros de Criterion se ha ganado cierto margen de confianza, pero los servidores del día del lanzamiento contarán el resto de la historia.